Un PDF no acredita: para comprobarlo hay que llamar a quien lo emitió. Una credencial con folio y enlace público se comprueba sola.
Cuando alguien nos manda un certificado en PDF para acreditar una formación, lo primero que hacemos es preguntarnos cómo lo comprobamos. Normalmente la respuesta es: escribiendo a la institución y esperando. Eso convierte a la institución en un cuello de botella y al titular en alguien que depende de que le contesten.
Tres cosas que tiene que cumplir
Un documento acredita de verdad cuando cumple tres condiciones a la vez: que exista constancia de su emisión en un sitio que el emisor no pueda alterar después, que cualquiera pueda consultar esa constancia sin pedir permiso, y que la consulta devuelva lo mismo hoy y dentro de diez años.
«Si para comprobar un certificado hay que llamar a quien lo emitió, ese certificado no acredita: recomienda.»
Por eso cada credencial que emitimos lleva un folio con formato fijo y un enlace público. El folio va impreso y legible, no escondido en una esquina, y el enlace abre una página que responde en un vistazo: si es auténtica, de quién es, de qué y quién la emitió.
Qué cambia para quien estudia
Poco, y eso es lo bueno. Terminas el curso, entregas lo que toca, la dirección académica lo revisa y recibes tu credencial. La diferencia se nota después: pones el enlace donde quieras y quien lo mire lo comprueba solo.
